Descripción
Dos haces de luz, uno rojo y uno infrarrojo, atraviesan la yema del dedo dentro del Oxímetro de Pulso Pediátrico Digital, y como la sangre oxigenada absorbe cada uno de forma distinta, de esa diferencia sale la cifra de saturación. Para que la cuenta salga bien el dedo tiene que ocupar la cámara óptica, y ahí falla un equipo de adulto con un niño: en esta versión el sensor está dimensionado para el dedo pequeño, de manera que la lectura sale estable en lugar de errática.
Muestra en su pantalla digital la saturación de oxígeno en sangre y la frecuencia cardíaca, en una medición que no duele, no requiere pinchazo y termina en segundos. Basta colocar el dedo hasta el fondo de la cámara y esperar a que la cifra deje de moverse.
Antes de dar por buena una lectura baja, revise lo de siempre: manos frías, movimiento y esmalte en las uñas. Y tenga presente que el número es un dato de control; quien lo interpreta y decide qué hacer es el profesional de salud que atiende al niño.

