Descripción
Funciona con pilas y cabe en la palma de la mano, como todo pulsioxímetro de dedo: el Oxímetro de Pulso Pediátrico KI es de esos equipos que se guardan en el botiquín de casa y se sacan cuando hace falta controlar a un niño. Su sensor está adaptado al tamaño del dedo infantil, que es lo que permite una lectura estable.
Muestra la saturación de oxígeno en sangre y la frecuencia del pulso. La colocación importa más de lo que parece: el dedo debe entrar hasta el fondo de la cámara, con la uña hacia arriba, y quedarse quieto hasta que la cifra se estabilice en la pantalla.
Una recomendación práctica con niños pequeños: tome la medición cuando el paciente esté tranquilo, con la mano tibia y apoyada, y no en pleno llanto. Si el niño se mueve, el equipo no se equivoca, simplemente no logra leer. Este oxímetro sirve para el seguimiento en casa; la interpretación de los valores le corresponde al pediatra.

