Descripción
Una almohada de gel resuelve dos molestias concretas de quien pasa muchas horas en la cama: el calor que se acumula bajo la nuca y la presión que siempre termina cayendo sobre el mismo punto. La capa de gel disipa ese calor y reparte el peso de la cabeza y el cuello, de modo que el apoyo se mantiene parejo durante un descanso prolongado o en el cuidado de una persona encamada. Se entrega con funda.
En este tipo de almohadas el gel va montado sobre una base de espuma que da el soporte, así que la sensación fresca se percibe del lado en que el gel queda hacia el rostro. Al elegir una vale la pena mirar la altura y la firmeza según la postura habitual: quien descansa de lado suele necesitar más altura que quien duerme boca arriba.
Para conservarla, retire la funda y lávela aparte, limpie la superficie con un paño húmedo y déjela secar a la sombra, lejos de estufas, planchas o sol directo.

