Descripción
El colchón es la pieza más cara de la cama y la más difícil de secar: por eso se usa un protector impermeable. Es un cubrecolchón que detiene los líquidos antes de que lleguen a la espuma y al mismo tiempo mantiene una superficie transpirable, de modo que el calor sale y no se acumula humedad contra la piel del paciente. Es lavable y reutilizable, así que acompaña al colchón durante años.
Va debajo de la sábana, en contacto directo con el colchón. Al escogerlo mida la cama —ancho, largo y sobre todo el alto del colchón, que es el dato que suele fallar— para que las esquinas ajusten y la tela no se arrugue con el movimiento nocturno.
Se lava en agua tibia, sin cloro y sin plancha: el calor alto daña la capa impermeable y el protector empieza a filtrar sin que se note a simple vista. Secarlo extendido y a la sombra alarga bastante su vida útil.

