Descripción
Para quien pasa muchas horas acostado —una convalecencia larga, un familiar con movilidad reducida—, el colchón ortopédico tamaño estándar aporta una firmeza media-alta que sostiene el cuerpo sin hundirse a la altura de la cadera. Esa es la diferencia con un colchón blando de uso corriente: la superficie cede lo justo para resultar cómoda, pero mantiene la columna alineada durante el descanso.
La medida estándar permite usarlo tanto en una cama domiciliaria como en una cama hospitalaria de esa misma medida. Antes de pedirlo conviene medir el largo y el ancho de la plataforma o del somier: un colchón que sobra por los costados dificulta subir y bajar las barandas, y uno que queda corto deja huecos en los extremos.
En uso prolongado ayuda protegerlo con una funda lavable, ventilarlo con regularidad y girarlo cabeza-pies cada cierto tiempo para que el desgaste se reparta parejo. Si la cama que tiene en casa no es de medida estándar, escríbanos antes de comprar y revisamos juntos qué opción encaja.

