Descripción
Además del examen de rutina, en el consultorio se resuelven procedimientos menores que obligan a sostener la posición un buen rato. La camilla de examinación ginecológica está pensada para eso: posiciones regulables y pierneras sobre una estructura reforzada, con tapizado lavable.
El respaldo y la sección de piernas se acomodan según lo que se vaya a hacer, de modo que la paciente queda estable y el profesional accede sin forzar la postura ni pedirle que se reacomode a cada momento. En jornadas largas esa diferencia se nota tanto en la persona atendida como en la espalda de quien atiende.
Al comparar modelos de camilla ginecológica revise el sistema de regulación (cuántas posiciones tiene y con qué facilidad se cambian), el ajuste de las pierneras, la capacidad de carga y el tipo de tapizado. Y mida el espacio del consultorio con la camilla en su posición más abierta, no plegada contra la pared: es la medida que de verdad manda.

