Descripción
Una tira de espuma forrada en tela, con cierre regulable y una altura que se apoya entre el mentón y el esternón: el collarín blando es el más sencillo de los collarines cervicales, limita el movimiento del cuello y funciona sobre todo como recordatorio postural para quien lo lleva puesto.
Se emplea en molestias cervicales y en latigazos leves, no en trauma con sospecha de lesión medular, situación que exige un collarín rígido y es otro producto distinto. Quién debe usarlo, en qué momento y por cuánto tiempo lo define el profesional que atiende el caso.
Para elegir talla, lo que manda es la altura del cuello, es decir la distancia entre el mentón y el hombro, además del contorno: un collarín demasiado alto obliga a extender la cabeza y uno corto no apoya en nada. Debe quedar ajustado sin comprimir, de modo que la persona pueda tragar y hablar con normalidad. Airéelo a diario, lávelo a mano con jabón suave y séquelo a la sombra, porque la espuma se deforma con el calor.

