Descripción
Ante un trauma con sospecha de lesión cervical, el collarín rígido es una de las primeras piezas que se coloca. Este collarín cervical rígido, de tipo extricación, limita la flexión y la extensión del cuello desde el primer momento de la atención prehospitalaria y mantiene la cabeza alineada mientras se moviliza al paciente. Su apertura frontal deja libre la cara anterior del cuello, de modo que se puede palpar el pulso carotídeo sin retirar el dispositivo.
Los collarines de esta clase se construyen con una carcasa plástica rígida y almohadillado interno en las zonas de contacto, con apoyo en el mentón y en el esternón, que son los dos puntos sobre los que descansa el bloqueo. El cierre suele ser de velcro y la superficie se limpia con un paño húmedo y desinfectante, sin sumergir la pieza.
Al elegir, lo que más pesa es la talla: un collarín que no corresponde a la medida del paciente no cumple su función. Conviene que en la ambulancia o en el área de emergencia haya más de una medida disponible, y retirar de servicio cualquier unidad con la carcasa fisurada o el velcro vencido.

