Descripción
Plegada ocupa lo que un bolsillo, y por eso la manta térmica es de las pocas cosas que caben en cualquier botiquín sin quitarle espacio a nada. Es una manta metalizada de emergencia: su lámina reflectante devuelve hacia el cuerpo parte del calor que este irradia y limita la pérdida de temperatura de un paciente en shock o expuesto al frío.
Se fabrican con una película plástica muy delgada recubierta de una capa metálica, lo que explica su peso mínimo y también su fragilidad: son productos pensados para un solo uso y, una vez desplegadas, resulta prácticamente imposible volver a plegarlas a su tamaño original.
Por eso lo sensato es tener varias y no una: en el botiquín del vehículo, en la mochila de la brigada, en el maletín de emergencia. Guárdelas dentro de su empaque sellado y revise de vez en cuando que no esté perforado, porque una manta con la lámina rota deja de cubrir por donde se abrió.

