Descripción
Contar una frecuencia respiratoria con el celular en la mano no es práctico, y el reloj de muñeca estorba en cada lavado de manos. El reloj de enfermería resuelve las dos cosas: se prende al uniforme a la altura del pecho y cuelga con la esfera invertida, de modo que al bajar la vista la hora se lee derecha y de un vistazo.
Al no ir en la muñeca, deja el antebrazo libre para el lavado de manos y para calzarse los guantes, y no arrastra por las superficies mientras se atiende. Lleva segundero, que es lo que hace falta para cronometrar pulso, respiraciones y tiempos de administración.
Al elegirlo, mire el tipo de sujeción —de imán o de prendedor—, si la esfera es lo bastante grande para leerla sin acercarse y si la pila es de un formato común, porque de eso depende cambiarla en cualquier relojería. Límpielo por fuera con un paño con alcohol, sin sumergirlo, y guárdelo prendido a algo: así no se pierde.

