Descripción
Pasar el día entero en la misma posición cansa y obliga a subir a la cama solo para descansar. La silla de ruedas reclinable evita ese viaje: el respaldo se reclina en varios ángulos, hasta una posición casi horizontal, de modo que el usuario cambia de postura sin salir de la silla.
Está pensada para la permanencia prolongada sentado, y por eso trae reposacabezas, que es lo que sostiene la cabeza cuando el respaldo baja. Se pliega para guardarla o transportarla. Al reclinar, tenga en cuenta que el centro de gravedad se desplaza hacia atrás: los frenos deben estar puestos y, en los modelos que traen ruedas antivuelco, conviene tenerlas colocadas antes de llevar el respaldo a los ángulos más abiertos.
Dos detalles prácticos antes de decidirse. El espacio: reclinada, la silla ocupa bastante más de largo, así que mida el sitio donde va a quedar habitualmente. Y la tapicería: si se va a usar muchas horas al día, conviene limpiarla con un paño húmedo y revisar que no queden pliegues ni costuras marcando la espalda.

