Descripción
Para llevar a alguien a un control médico, subirlo a un auto o moverlo por un aeropuerto, la silla de aluminio de transporte resuelve mejor que una silla convencional: es pequeña, la empuja un acompañante y no está pensada para que el usuario se autopropulse, por eso suele prescindir de los aros y de las ruedas traseras grandes.
El aluminio es la razón de su ligereza. Frente al acero baja varios kilos el peso total, no se oxida con la humedad y se pliega para entrar en la maletera de un carro pequeño. Las ruedas de diámetro reducido la hacen fácil de girar en pasillos, ascensores y baños estrechos, que es donde una silla de uso diario se atasca.
Al elegir una silla de transporte fíjese en el ancho de asiento, en que los frenos queden al alcance de quien empuja y no del usuario, y en el peso máximo que soporta la estructura. Tenga presente que, por su diseño, no reemplaza a la silla de uso diario de quien necesita desplazarse por su cuenta.

