Descripción
Cuidar a una persona que no puede levantarse de la cama obliga a resolver la higiene íntima sin trasladarla, y para eso sirve el bidé de acero inoxidable: la chata que se coloca bajo el paciente encamado para la evacuación y el aseo. Su borde redondeado permite que el paciente se apoye sin que el filo lastime la piel, un detalle que pesa cuando la estancia en cama se alarga.
El acero inoxidable marca la diferencia frente a las versiones plásticas. Resiste lavados repetidos con detergente y desinfectante sin rayarse ni volverse poroso, no retiene olores y aguanta los métodos de desinfección habituales tanto en hospitalización como en cuidado domiciliario, donde la chata se usa varias veces al día durante meses.
Al comparar chatas conviene mirar la altura del borde y la profundidad, que deciden lo fácil que resulta colocarla y retirarla bajo el paciente, y comprobar que el reborde esté bien pulido y sin soldaduras a la vista, porque ahí es donde se acumula la suciedad. Después de cada lavado, séquela por completo para conservar el acabado del acero.

