Descripción
El brazo articulado es lo que define a la lámpara cuello de ganso: un tubo flexible que se dobla con la mano y se queda exactamente donde se lo dejó, sin tornillos que ajustar ni contrapesos que calibrar. Eso permite dirigir el haz al punto exacto de la exploración o del procedimiento y seguir trabajando con las dos manos libres.
En el consultorio se la ve sobre todo en exploración ginecológica, curaciones, suturas menores, odontología y procedimientos menores en general, donde la luz del techo no alcanza el campo o queda tapada por el propio profesional. Al elegir una, vale la pena fijarse en:
- La longitud del cuello flexible y si conserva la posición con el cabezal cargado.
- El tipo de base: rodante, de mesa o de pinza al borde de la camilla.
- El tipo de foco, ya que los LED calientan menos y consumen menos que los halógenos.
La limpieza se hace siempre con la lámpara apagada y fría, con un paño humedecido en el desinfectante de superficies habitual.

