Descripción
Mover a un paciente de un área a otra sin sentarlo ni ponerlo de pie es la función de la camilla de traslado: una estructura rodante sobre la que la persona viaja acostada de un punto a otro dentro de la institución.
Las barandas laterales de seguridad son lo que impide una caída durante el recorrido, y los frenos, lo que la mantiene quieta al subir o bajar al paciente, que es el momento de mayor riesgo. La superficie es lavable, condición necesaria para desinfectarla entre un paciente y el siguiente.
Al comparar modelos, mire el giro de las ruedas —las camillas que deben tomar curvas estrechas y entrar en ascensores necesitan ruedas giratorias—, el alto de las barandas y si el freno actúa sobre varias ruedas a la vez. Conviene además verificar que pase por los vanos de puerta del local: una camilla que no entra al consultorio obliga a transferir al paciente dos veces, que es justo lo que se quiere evitar.

