Descripción
Equipar una sala de curaciones no obliga a empezar por el acero inoxidable. El coche de curación pintado cumple la misma tarea, dos niveles sobre ruedas para acercar el material al paciente, con un acabado en pintura electrostática: una capa horneada sobre el metal que queda pareja, sin poros y fácil de limpiar.
Es la opción habitual en consultorios, consultas de enfermería y centros pequeños donde el carro se mueve varias veces al día pero no se somete a desinfección continua. La bandeja superior funciona como zona de trabajo y la inferior guarda el repuesto y las soluciones, de modo que todo viaja junto hasta el sitio de la curación.
Un apunte de cuidado: el recubrimiento se conserva bien mientras no se raye, así que evite estropajos y limpiadores abrasivos y prefiera paño suave con desinfectante de superficies. Si aparece un salto en la pintura conviene retocarlo, porque por ahí queda el metal expuesto. Al comparar modelos, mire la medida de las bandejas, el reborde y el tipo de ruedas.

