Descripción
Leer una radiografía contra la ventana o contra la luz del techo deforma lo que se ve; por eso existe el negatoscopio, un panel de luz uniforme que ilumina la placa por detrás a través de una superficie difusora, sin puntos brillantes ni esquinas más apagadas. El resultado es una imagen pareja de un extremo al otro de la película.
Se fija a la pared, que es la instalación más común en consultorio, emergencia y quirófano porque libera el escritorio por completo y deja la placa a la altura de los ojos. Conviene elegir el ancho según el formato de placa que más se maneje —un cuerpo admite una película grande o dos pequeñas— y comprobar que los sujetadores superiores retengan bien la radiografía sin marcarla.
La superficie difusora se limpia con un paño suave apenas humedecido y sin productos abrasivos: los limpiadores agresivos opacan el acrílico y, una vez rayado, la iluminación deja de ser homogénea, que es exactamente lo único que se le pide a este equipo.

