Descripción
En una habitación pequeña un mueble fijo estorba todo el día para usarse unos minutos, y el inodoro portátil plegable resuelve ese conflicto: se abre junto a la cama cuando hace falta y se cierra para guardarlo contra la pared o dentro del clóset. Es la opción que suele escogerse cuando el uso es sobre todo nocturno o dura unas pocas semanas de recuperación.
Lleva orinal extraíble, de modo que se vacía y se lava sin desarmar nada, y regatones antideslizantes en las patas para que la silla no se corra sobre piso de baldosa o cerámica. Cada vez que la despliegue, compruebe que las trabas quedaron bien encajadas antes de que la persona se siente.
Para el cuidado diario basta con vaciar y enjuagar el recipiente después de cada uso y pasar un paño húmedo por el asiento. Revise cada cierto tiempo las conteras de las patas: cuando el caucho se aplana y pierde el dibujo deja de agarrar el piso, y ahí toca cambiarlas.

